divendres, 30 de juny del 2023

BARRACHINA, UNA DIPUTACIÓ FABRISTA: INSPIRADA EN DON CARLOS FABRA I EL SEU HEREU DONJAVIER MOLINER

 

Barrachina monta una Diputación a caballo entre Fabra y Moliner

La nueva corporación provincial del PP contará con tres vicepresidencias frente a las dos que mantuvo Javier Moliner en 2015 tras amortizar dos de 2011. Carlos Fabra batió récords con 6 delegaciones en su último mandato
viernes, 30 junio 2023 - 06:52

La decisión de la presidenta del PP de CastellónMarta Barrachina, de contar con tres vicepresidencias en el nuevo gobierno de la Diputación que ella liderará a partir del próximo miércoles, 5 de julio, sitúa su organigrama de gestión a caballo de los equipos que montaron los compañeros de partido que la precedieron en la institución provincial entre 1999 y 2015.

Así, Barrachina ha articulado tres grandes áreas –Infraestructuras y Buen Gobierno; Económica y Municipalismo y Social y Turismo– que pone en manos de Héctor Folgado, Mari Àngels Pallarés y Andrés Martínez, respectivamente, cuando Javier Moliner, en junio de 2015, dejó en solo dos las cuatro vicepresidencias con que entró en el palacete de Les Aules en 2011.Entonces, doce años atrás, Moliner, ya anunció su intención de «adelgazar» el gasto en cargos de la Diputación, después de que su predecesor, Carlos Fabra, batiera récords en el último de sus mandatos (fue presidente entre 1999 y 2011) con nada menos que seis vicepresidentes.

Se rodeó de Vicent Aparici, Francisco Martínez, Ramón Tomás Céspedes, Miguel Ángel Mulet, Luis Tena y Rubén Ibáñez.La medida adoptada por Moliner en 2011 supuso un ahorro de más de medio millón de euros (560.000 euros) enmarcado en una política que fue denominada de «austeridad y ahorro» para el mandato provincial que arrancaba en plena recesión económica.

El entonces presidente provincial popular distribuyó cuatro vicepresidencias de manera salomónica: dos de las que se ocuparían Francisco Martínez y Vicent Aparici –’hombres de Fabra’– y otras dos al frente de las que situó a compañeros de partido de su plena confianza como eran Andrés Martínez y Miguel Barrachina.Al año de arrancar el mandato 2011-2015, Moliner tuvo que hacer cambios en la cúpula de su gobierno provincial e incorporó a la novia de su mentor –Carlos Fabra le había designado directamente como su sucesor en el Congreso del PP en Peñíscola celebrado en 2008– como vicepresidenta en sustitución de Vicent Aparici, quien se marchó al Senado.

En un intento de equilibrar fuerzas en la Diputación y evitar más conflictos con Fabra desde que manifestó su intención de ‘romper’ con el pasado , Moliner acabó claudicando y Esther Pallardó ocupó una de las dos vicepresidencias que Moliner amortizaría cuatro años más tarde, recortando aún más el gasto institucional como se puso por reto al presidir la institución provincial.

La otra vicepresidencia que fue suprimida ya había quedado vacante antes, en enero de 2014, cuando al presidente de la Diputación no le tembló la mano para apartar al ‘fabrista’ Francisco Martínez de sus competencias tras conocer la titularidad de los terrenos sobre los que estaba proyectada la depuradora de Borriol. A finales de ese mismo año, el 1 de diciembre, Carlos Fabra entró en prisión para cumplir una condena de cuatro años por otros tantos delitos fiscales, tras una década de instrucción, nueve jueces y cuatro fiscales. En abril de 2017, salió en libertad provisional al haber cumplido tres cuartas partes de la pena y en mayo de 2021, la Justicia le abrió una nueva causa sobre una supuesta ocultación de patrimonio.

Ese mismo mes, Marta Barrachina se convirtió en la nueva presidenta provincial del PP al ser elegida en el congreso celebrado en Castellón con el 96,8% de los votos emitidos por los compromisarios. Ahora, al estar llamada a presidir la Diputación en un gobierno en mayoría (el PP cuenta con 14 diputados provinciales), ha decidido organizar un esquema «piramidal» con estas tres vicepresidencias que dependerán directamente de Presidencia y a las que estarán vinculados el resto de áreas.

Asegura que su experiencia como alcaldesa de la Vall d’Alba, donde ha seguido este modelo, le ha llevado a tomar dicha decisión. No sólo eso, contar con tres personas de absoluta confianza le supone un balón de oxígeno ante su tercera responsabilidad política: ser diputada autonómica en les Corts.

elmundo

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